C Cultura

De buenos perdedores y de malos ganadores

Copa América Chile 2015; a propósito del triunfo de Colombia sobre Brasil.

Desde que uno es chico algunos adultos sensatos nos enseñan que hay que ser buenos perdedores.  Nos enseñan que hay que saber aceptar las derrotas.  Y eso está bien.  Lo que no nos enseñan es a ser buenos ganadores.  Como si la victoria fuese una suerte de luz verde para el festejo sin límites.  El fútbol ha dejado sobradas muestras, a través de los años, que todos ganan, pierden o empatan partidos.  Algunos ganan más que otros, a otros les toca perder más seguido.  Yo no se si a Colombia le ha tocado ganar o perder más, si se que los cafeteros son buenos perdedores.  Saben aceptar las derrotas con hidalguía.  Sin embargo no han aprendido a ganar.  Ni sus jugadores, ni su gente y mucho menos sus periodistas deportivos.  Los triunfos le aportan una sobredosis de arrogancia (irrelevante como se haya llegado a esa victoria).  El colombiano cuando gana cambia la mascara de la sumisión que usa en la derrota y exhibe sin pudor una soberbia y un gesto de superioridad que, en consecuencia y naturalmente, va generando en todos quienes no somos colombianos un íntimo –y quizás hasta inconsiente- deseo que pierdan.  Y ante este deseo se producen paradojas.  Porque los colombianos cuando se deciden a jugar al fútbol saben hacerlo y uno siempre quiere que ganen los que juegan bien.  Y puntualizo cuando deciden "jugar" porque en algunas oportunidades los hemos visto salir a "guapear", --lo hicieron en el mundial y en el primer partido de esta Copa América ante Venezuela- y siempre, inequívocamente, cuando salen a golpear con "mala leche", a fingir para obtener beneficios que no necesitarían buscar dadas sus capacidades estrictamente futbolísticas, les va mal.  Aquí valdría la pena recordar que mientras España era "la furia" no le ganaba a nadie, cuando entendieron que el juego pasa por otro lado llegaron los éxitos y el reconocimiento agradecido del mundo del fútbol que celebra más allá de una victoria circunstancial.  Cuando Brasil ponía sobre la cancha el llamado "Jogo bonito" no solo ganaban todo sino que cosechaban adhesiones (hinchas) en diferentes sitios, porque los que disfrutamos con el juego aplaudimos y agradecemos ese Jogo bonito que, además, le dio títulos y un espacio privilegiado en la historia.  Después alguien convenció a los brasileños que había que copiar otros estilos, que había que "meter".  Y así les va.  Retomando el tema del "saber ganar" y los colombianos, pensemos que ojalá en el futuro –cuanto más cercano mejor- aprendan a ganar.  El baño que deben dares después de un triunfo debe ser, en este caso necesariamente, un baño de humildad.  Nadie se convierte en el mejor del mundo por un triunfo ni en el peor por una derrota.  Y más allá de lo subjetivo que siempre es esto de proclamar a alguien como el mejor o el peor –en cualquier actividad-, se corre un riesgo cuando uno se autoproclama como el mejor a la hora de ganar.  Y eso le pasa a Colombia.


Y si existe y descubrimos que otros caen en la misma trampa no cambia nada.  Si uno roba mil dólares y otro roba cien, el que roba cien no pasa a ser decente porque el otro robó más.  Aquí aplica lo mismo, si existen otros que tampoco saben ganar no eximen de esta suerte de fastidio generalizado que provocan los "festejos" colombianos.

 

Osvaldo Boscacci.

Contacto/Contact Us
GolTV, Inc.
Phone: +1 (305) 864 9799
Mail: [email protected]