C Cultura

El fútbol perdió romanticismo

Lo hicieron sin darse cuenta.

 

Mourinho enfrenta a Guardiola.  Ancelotti visita a Simeone... probablemente en un futuro no muy lejano así se anunciará un partido entre Chelsea y Bayern Muncih, o el Derby de Madrid.  Y el artículo hablará extensamente sobre la herencia de técnicos cuyos padres fueron una suerte de leyenda en el futbol.  Por entonces, pocos recordarán a Messi, a Cristiano, a Ribery, a Godin.  Es más, muchos tampoco sabrán con seguridad a que equipos representan los hijos de Mourinho, de Guardiola y compañía....


Seguramente, lo hicieron sin darse cuenta... pero, por simple curiosidad... ¿cómo, cuándo y dónde empezó todo esto?


Jugar a la pelota no era ninguna ciencia.  Jugar a la pelota, en el potrero, en el patio de la iglesia, en la calle, donde sea y con la pelota que sea, de goma, de papel, de trapo... no importaba... jugar a la pelota era un divertimento.  El más lindo de todos.  Sin clases sociales, con una pelota nos divertimos veintidos, catorce, un cabeza dos contra dos... y si sobran corremos el arco para atrás y jugamos catorce contra catorce... y corremos, y nos cagamos a patadas, y nos tiramos caños... nos divertimos... (y que ningún purista del lenguaje me critique porque cambia el tiempo del verbo: estos recuerdos me alegran el presente, vuelvo a vivir, por eso cambio el tiempo y pongo el que corresponde: presente).  Eso era jugar a la pelota.  Los mejores llegaban a primera, que era el sueño de todos... sabés lo que es para un pibe del Barrio Buceo jugar en el Centenario, para un chico de Barracas entrar a la Bombonera... si se te caen las lágrimas de sólo pensarlo... y nos gustaba jugar a la pelota y también que nuestros mayores nos contasen historias de aquellos jugadores que quedaron en la memoria y en el corazón de la gente porque hicieron goles notables, gambeteándose a media defensa contraria, o faltando un minuto la pusieron en el ángulo para empatar el partido que nos daba el campeonato.  Eso también formaba parte del juego... o lo imaginábamos cuando escuchábamos al relator por la radio, quien, inequívocamente hacía crecer la jugada, la leyenda, el gol... todo era más lindo.  Obviamente todo era mucho más romántico y, en consecuencia, todo era más placentero.  El comentario que hacía Enzo Ardigó en la radio, el que escribía Diego Lucero en Clarin... todo se sumaba y se asociaba para construir esa gran poesía que nacía en la pelota y disfrutábamos con el cuerpo, con la mente y con el alma... pero vaya a saber cuando... vaya uno a saber... seguramente, sí seguramente lo hicieron sin darse cuenta... alguna vez un periodista llamado Dante Panzeri pedía que en la tradicional foto de los equipos no se incluyera a los chicos mascotas, ni a los entrenadores, ni a los preparadores físicos.  Dante decía que los protagonistas del juego eran los jugadores... verdad de Perogrullo... parecía.  Entonces era una verdad de perogrullo sin embargo hoy los protagonistas no son más los jugadores... suena extraño, no... por eso no es hacer futurología anticipar que dentro de unos años nadie hablará del choque entre Boca-River, Peñarol-Nacional, Madrid-Barcelona, Inter-Milan, etc., etc.


Dante no tuvo éxito.  Y probablemente haya logrado que don Guillermo Stábile o Minella no posaran más junto a sus jugadores antes de los partidos, pero aquellos entrenadores que se fueron por la puerta, no son los mismos que después entraron por la ventana y claro que no posan con sus equipos, ¿para que?  Si de exposición se trata tienen a ochenta canales de televisión, a cientos de periodistas que los buscan para hacerles la nota en la que justificarán porque ganaron, porque perdieron o porque empataron.  Primera aclaración en este punto: ninguno de estos periodistas escribirá jamás una nota como Osvaldo Ardizzone, como Justo Piernes, como Emilio Laferranderie "El Veco".  La referencia siempre estará asociada al resultado.


Se acuerdan cuando se numeraba del 1 al 11?  Y el 1 era el arquero y el 11 el wing izquierdo.  El último equipo que vi, el arquero era el 84 y el... ¿el qué ibas a decir?... no, el 8 no es mas el inside derecho, el nueve el centro forward y el 7 el loco... (ponele el nombre que quieras, pero el 7 era el loco, Corbatta, Garrincha, Bernao, Houseman... el loco).  No, ahora el 84 puede ser el golero, el 72 carrilero por izquierda, el 16 doble cinco... el loco no juega más.  Cambiaron los números, cambió el lenguaje de los comentaristas, cambiaron los puestos de los jugadores (cosa curiosa si las hay, ya que el futbol, adermás de ser el deporte que menos cambios sufrió en su reglamento históricamente - no olvidemos que el origen es ingles y el inglés es tradicionalmente tradicional, y no es juego de palabras - el juego, decía, sigue siendo once contra once y las medidas de las canchas las mismas... pensalo un poco, ¿qué?  Antes no había ningún jugador en determinado lugar del campo de juego o ahora hay espacios deshabitados... antes y ahora, la cancha se llena con los veintidos, ¿o no?.  Sin embargo le cambiamos los nombres.  Será para darle importancia.  No es lo mismo ser inside derecho (la tengo con los inside) que carrilero por el lateral derecho... es mucho más importante ser carrilero.  Como también lo será ser volante central que "centrojá" y enganche o mediapunta... que se yo, al golero, al arquero, ya le buscaremos la vuelta...

 

Pero esta historia trata de encontrar el comienzo de la historia.... cuando empezaron los atletas a ganar un lugar en la cancha dejando en el costado a los que sabían jugar a la pelota...?  Cuándo empezó el cambio del protagonismo?  Cuándo o quién decidió que el entrenador, llamado director técnico, era más importante que los jugadores?


Y quizás eso no sea lo mas importante si la importancia la medimos buscando la razón de ese alejamiento de la belleza.  Del placer del juego.  Jugar a la pelota era un placer comparable con el placer que te proporciona una linda mujer, un buen vino, una comida deliciosa... ¿cuántas veces recordamos aquella vuelta olímpica en la cancha "de ellos" o aquel gol en el último minuto de visitante y decimos, se nos cae desde el inconsciente, "fue un polvazo"?  Si esto no está ligado al placer en estado puro, de qué clase de placer me están hablando?  Para mi lo hicieron sin darse cuenta.  Nadie puede destruir la belleza a propósito.  Convertimos la poesía en ciencia.  Mi hermano, que convivan las dos, que no se maten unos a otros.  Si salvo excepciones, y cada vez menos, los jugadores sufren los partidos, el jugar ahora es un trabajo... pero no es por eso que los que cobran por jugar al fútbol tengan el gesto adusto.  Juegan como enojados.  Algún estudioso de las fisonomías, de las expresiones corporales –o como dicen los gringos, del body language- podrá confirmar que para muchos muchachos salir a la cancha es una carga pesada, un compromiso que soportan apelando a análisis intelectuales conducentes, precisamente, a hacer más llevadera esa pesada carga.  Jugar a la pelota, una carga pesada... lo hicieron sin darse cuenta....  Toda la semana hablando del partido pasado y del partido por venir, si ganan son héroes, protagonistas del sueño irrealizable... si pierden no tuvieron un mal partido o fueron superados en buena ley... no, nada de eso, durante esa semana, esos jugadores son malos amigos, malos hermanos, esposos miserables, unos hijos de p*** de aquellos, cómo va a marcar tan mal o a dar ese rebote, ese tipo es un hijo de p***, y por supuesto, el principal responsable es el técnico.  Los periodistas de fútbol –y creo que esto está fuera de discusión- en una mayoría groseramentre apabullante, no analizan partidos sino que se limitan a justificar resultados.  Y desde hace tiempo surgen como plagas los "analistas".  Los que explican lo que no necesita explicación.  Los que más colaboran para alejarnos de la belleza, porque además de cientificar el hecho en sí, el juego en sí, usan un lenguaje desprovisto de belleza.  Es un lenguaje frío, con un desencuentro con la palabra en vez de un encuentro bonito, poético, que vaya asociado a lo lúdico.  La mayoría de estos muchachos han leído poco, en consecuencia el lenguaje es cortito.  Por eso sospecho que lo hicieron sin darse cuenta.  Nadie dijo "vamos a quitarle romanticismo al fútbol", nadie dijo "vamos a convertir el jugar a la pelota en una ciencia".  Lo hicieron sin querer... ahora hay academias para enseñarle a los chicos a jugar a la pelota... los llevan los padres a sus hijos, hablan con los maestros, "¿cuál es el país donde mi pibe puede tener mejor futuro?  El mío juega de carrilero por izquierda, usted cree que en Colombia pagan bien por un carrilero izquierdo... y no me lo puede convertir en doble cinco porque en México pagan mejor y faltan doble cinco..?" y disparates así, que no responden a ninguna fértil imaginación, sino que es producto de esta nueva realidad.

 

Juro que no soy optimista.  Estoy más cerca de creer que la belleza es irrecuperable.  Pero el tiempo me lo tendrá que demostrar.  Por lo pronto, vamos a pelear por lo que nos gusta.  Vale la pena el intento.  Es más, esta noche voy a volver a jugar a la pelota.  Voy a volver a tirar caños y me voy a tomar unas cervezas con los amigos después del partido.  Adentro de la cancha voy a querer ganar, lo juro.  Pero vamos a dar el primer paso.  Hoy me voy a divertir... y estoy seguro de que los responsables del cambio, lo hicieron sin darse cuenta...

 

 

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