La Mannschaft, un reflejo de la identidad alemana

Del título mundial de 1954, que permitió a Alemania hacer su regreso a lo grande a la escena deportiva internacional, al equipo multicultural construido por Joachim Löw, la Mannschaft, eliminada el miércoles en Rusia-2018, ha sido desde la Segunda Guerra Mundial un elemento esencial y simbólico de la identidad nacional.

- 1954: el gran regreso

1950, Alemania no puede volver al Mundial en Brasil: las cicatrices de la Segunda Guerra Mundial están demasiado frescas y el país sigue estando apartado, también en el deporte.

Cuatro años más tarde se produce el 'Milagro de Berna'. Contra todo pronóstico, la Mannschaft derrota en la final en Suiza a los grandes favoritos húngaros. Es la primera vez que Alemania vive un motivo de orgullo nacional colectivo desde la vergüenza del nazismo y la derrota bélica.

"Esa victoria llenó un vacío", explica a la AFP Kristian Naglo, profesor de Sociología de la Universidad de Marburgo y especialista en cuestiones deportivas. "En un tiempo relativamente corto, Alemania regresó a la escena mundial. Demostró que estaba de vuelta al conjunto de las naciones y suscitó de nuevo respeto", añade.

Esa increíble victoria es el punto de partida de la especial historia que une a los alemanes con su selección.

- "Wirtschaftswunder"

En los años 1970 se produce otro milagro, el "Wirtschaftwunder" o "milagro económico". En unos años, la República Federal Alemana (RFA) se convirtió en uno de los países más ricos del mundo.

Coincide también con la época del título mundial de 1974 y de héroes que han dado brillo a la historia del fútbol alemán: Franz Beckenbauer, Gerd Müller, Paul Breitner... El fútbol alemán se enorgullece de aquellos valores: rigor, potencia física, espíritu combativo.

En el momento del Mundial 1990, el Muro de Berlín acaba de caer y Alemania estaba reunificándose. Fue la tercera Copa del Mundo ganada por el equipo germano.

"Esas dos victorias son el símbolo de una revalorización de la imagen de Alemania porque hasta entonces la última gran referencia en la historia alemana desde 1945 seguía siendo Auschwitz", comenta Kristian Naglo.

El fútbol dio entonces a las nuevas generaciones alemanas una oportunidad de mirarse en el espejo como país sin ver reflejado en él los fantasmas del pasado reciente.

- Joachim Löw y la nueva Alemania

"Un equipo y la manera como juega representa también el espíritu de los tiempos", continúa este sociólogo. "Este equipo multicultural que tenemos ahora, con Özil, Khedira, etc, es el resultado de los cambios profundos de la sociedad en el inicio del nuevo siglo y que ha redefinido el fútbol alemán: un juego rápido, bonito, eficaz", detalla.

Esa diversidad en el fútbol es una consecuencia directa de la ley del año 2000 sobre la nacionalidad, que permitió por primera vez a hijos de padres extranjeros convertirse en alemanes, si cumplían una serie de condiciones.

La convergencia entre el fútbol y esta nueva política alemana, más abierta al mundo y reconciliadora, condujo al Mundial-2006. Aficionados de todo el mundo acudieron a aquel torneo y descubrieron una Alemania acogedora.

La selección nacional, con varios jugadores con orígenes extranjeros entonces, entusiasmó por su juego y su espíritu de equipo, pese a quedarse en semifinales.

El título mundial de 2014, después del memorable 7-1 ante Brasil en semifinales, culminó el proceso y premió a toda una generación.

- 2018: el reto identitario

La preparación para el catastrófico Mundial-2018 para Alemania estuvo marcada en el seno de la Mannschaft por un inesperado debate identitario. Dos jugadores de origen turco, Mesut Özil e Ilkay Gündogan, fueron muy criticados en su país por haber posado en una fotografía con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que estaba en plena campaña electoral.

El presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Reinhard Grindel, no tardó en reaccionar: "El fútbol y la DFB defienden valores que no son para nada los del señor Erdogan", dijo en caliente a mediados de mayo. "No es bueno que nuestros jugadores internacionales se dejen manipular (...) Haciendo esto, no han ayudado al trabajo de integración de la DFB".

Un mes más tarde, el propio Grindel denunciaba los ataques xenófobos que sufrían los dos jugadores, que seguían sin ser perdonados por un sector de los políticos, la prensa y la hinchada del país.

"Hay algo más profundo, que supera a estos dos jugadores. Hay problemas en este país que superan ampliamente el fútbol. Nos enfrentamos a un problema de sociedad, que nos afecta a todos, también a nosotros como Federación, porque somos un reflejo de esta sociedad", subraya.

Y viene siendo así desde hace 60 años.

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