Modric pospuso el desempate entre Messi y Cristiano por el Balón de Oro

No es un goleador, tampoco campeón del mundo, ni le acompaña un aura de estrella del fútbol querida por las cámaras y con legiones de aficionados devotos a sus pies, pero Luka Modric puso fin en 2018 a la hegemonía de Leo Messi y Cristiano Ronaldo en el Balón de Oro.

El niño balcánico crecido entre el ensordecedor ruido de las bombas pospuso al menos 12 meses el desempate entre el astro argentino y su archirrival portugués, quienes con cinco cada uno se habían repartido los 10 últimos Balones de Oro, y que deberán esperar al menos un año para volver a acariciar la esfera dorada.

Subcampeón del Mundial ruso con la 'Cuadriculada', campeón de la Liga de Campeones con el Real Madrid, y elegido Jugador del Año por la FIFA y por la UEFA, Modric vio además cómo los periodistas internacionales que eligen al galardonado con el Balón de Oro anteponían en esta ocasión el fútbol de equipo y la generosidad a las estadísticas goleadoras de la bicefalia Messi-Cristiano.

- Honor a los centrocampistas -

El premio a un 'Rey Midas' de la medular capaz de convertir en oro un pase al hueco o un cambio de orientación en el juego hace justicia asimismo a otros jugadores con cualidades parecidas, como Xavi e Iniesta, quienes pese a ganar títulos con la Roja, el Balón de Oro siempre los esquivó.

"Cuando eres niño siempre tienes sueños. Los míos eran jugar en un gran club y ganar grandes trofeos. El Balón de Oro era todo lo que podía soñar cuando era niño. Es un honor ganar este premio", declaró el croata al recibir el galardón en París el mes de diciembre.

Modric, que nunca fue nominado antes de 2016 (17º), progresó al quinto puesto un año después, para llegar a lo más alto en este 2018.

Una trayectoria que contrasta con la de Messi o la de su antiguo compañero en el Real Madrid. No en vano, el delantero del FC Barcelona fue galardonado entre los tres mejores jugadores del mundo desde la edición de 2007, en la que fue tercero por detrás de Kaká y de Cristiano Ronaldo.

- ¿y si...? -

Pero, ¿qué habría pasado si Cristiano Ronaldo hubiese permanecido en la 'casa blanca?, ¿cuántos votos más habría recibido Messi con que su Barça y su 'Albiceleste' hubieran superado una o dos rondas más en la Liga de Campeones o en el Mundial? Ambas respuestas entran dentro del terreno de la conjetura no sirven para mucho más que para alentar debates y tertulias.

El astro luso y su homólogo argentino se repartieron galardones, títulos, premios y halagos en una dicotomía que fomentó la competitividad entre ambos y les hizo ser mejores jugadores, más ambiciosos, y disfrutar de privilegios sobre el césped para mejorar sus guarismos; más minutos, prioridad para lanzar los penales.

Ahora inician una nueva etapa alejados, en la que Messi, cuyo último Balón de Oro se remonta a 2015, deberá demostrar que su tiempo no ha pasado aún. 'La Pulga', para ser considerado de forma más unánime como el mejor de la historia, debe presentar el aval de un Mundial, o en su defecto, ser el jugador con más Balones de Oro. Cristiano, por su parte, afronta un reto nuevo en un fútbol con menos dimensión mediática, en el que lograr registros goleadores suele ser más complicado, pero lo hace con la ambición de quien quiere demostrar que no necesita de un equipo hecho a su medida ni de una máquina de fabricar Balones de Oro como el Real Madrid para ser el mejor del mundo.

Ambos han comenzado con fuerza el nuevo curso, pero, durante el 2019, deberán rendir pleitesía a Modric. Aunque no acudiesen a la gala de France Footbal en París para presenciar su triunfo.

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