El largo camino de la reivindicación del fútbol femenino

'El fútbol no es cosa de chicas'. Durante décadas la sociedad asumió esta sentencia, pese a los intentos del fútbol femenino por reivindicarse, tras la Primera Guerra Mundial y en los 60. La tercera ola puede ser la definitiva y el Mundial de Francia es el momento de confirmarla.

El país europeo acogerá entre el 7 de junio y el 7 de julio la gran fiesta de este deporte.

La primera señal de emancipación surgió inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial, con la "edad de oro" del fútbol femenino, según Xavier Breuil, autor de la 'Historia del fútbol femenino en Europa'.

Las mujeres, que descubrieron en las fábricas las actividades de los hombres, comenzaron a amar el fútbol.

Aquella época tuvo incluso su gran equipo, las 'Munitionnettes' de Dick Kerr's, el nombre de la empresa de armamento de Preston, y su gran estrella, Lily Parr, la única futbolista presente en el Salón de la Fama del fútbol inglés.

Unos 53.000 espectadores llenaron el Goodison Park de Liverpool (el estadio del Everton) para un partido contra el Saint-Helens en diciembre de 1920.

Pero el 'establishment' soñaba con un "regreso a la normalidad", según Breuil.

A partir de 1921, las grandes federaciones no solo rechazan integrar el fútbol femenino, sino que hacen la vida imposible a los clubes de féminas al negarse a dejar sus estadios.

- El movimiento feminista de los 60 -

Desde Inglaterra, el fútbol femenino seduce a las francesas, belgas y alemanas, pero sin el apoyo de las instituciones, la práctica acaba decayendo.

Por ejemplo, el campeonato de Francia, dominado por el Femina Sports, dejaría de disputarse en 1933 por falta de medios económicos.

Dos generaciones más tarde, en los años 1960, aparece una segunda ola, a la par que el desarrollo del movimiento feminista, "que liberó a la mujer políticamente, pero también desde un punto de vista físico", explica a la AFP la historiadora y socióloga Anaïs Bohuon.

"Hacen lo mismo que los hombres y si quieren acceder a las pasiones de la virilidad, se puede", añade esta profesora de Ciencias y Técnicas de las Actividades Físicas y Deportivas en la Universidad de Paris Sud.

Comienza entonces una 'edad de plata', con la disputa de la primera Eurocopa femenina en 1969, ganada por Italia, aunque este torneo no está reconocido ni por la UEFA ni por la FIFA.

Un año más tarde se juega un torneo mundial, con victoria de Dinamarca, al que siguen otras competencias, pero ninguna de ellas son oficiales.

No será hasta la década de 1970 cuando numerosas federaciones europeas comiencen a reconocer de nuevo el fútbol femenino.

- 'El feudo de la virilidad' -

Pero este renacer se va apagando poco a poco. El movimiento feminista ha liberado la práctica, pero las burlas, el paternalismo y el repudio continúan.

"El fútbol sigue siendo 'el feudo de la virilidad' como dicen los sociólogos Norbert Élias y Eric Dunning", los primeros que estudiaron el deporte, asegura Anaïs Bohuon.

Incluso se extienden "temores médicos y sociales muy fuertes: que la mujer se virilice, que ponga en riesgo sus órganos reproductivos, que no asuma el papel que ha tenido reservado desde la noche de los tiempos".

De 1970 a mediados de los años 1980, el fútbol femenino subiste, excepto en Estados Unidos, donde el "soccer está considerado como una disciplina prácticamente femenina, las niñas lo juegan desde muy pequeñas y forma parte de los hábitos", recuerda la profesora Bohuon.

Es lógico que las norteamericanas dominen las primeras Copas del Mundo oficiales, ganando dos de las tres primeras ediciones (1991 y 1999). Noruega ganó el segundo Mundial disputado (1995).

La organización de torneos internacionales oficiales fue posible gracias a que a partir de mediados de los años 1980 las instituciones tomaron por fin en serio el fútbol femenino, organizándose primero la Eurocopa (a partir de 1984, con Suecia como primer campeón) y del Mundial a partir de 1991.

Los años 2000 aceleraron este movimiento, con el nacimiento de la locomotora del fútbol europeo, la Liga de Campeones, a partir de 2001-2002 siguiendo el modelo de los hombres.

Destacar además que cada vez son más las niñas en todo el mundo que juegan al fútbol, motivadas por la película 'Bend It Like Beckham' (traducida en España como 'Quiero ser como Beckham' y en Hispanoamérica como 'Jugando con el Destino').

En esta cinta, jóvenes inglesas de origen paquistaní juegan al fútbol y a la que se ha referido en varias entrevistas la primera Balón de Oro de la historia, la noruega Ada Hegerberg.

Curiosamente, la mejor jugadora del mundo en 2018 no estará en la cita mundialista de Francia... como protesta por el amateurismo de la federación de su país. El camino hacia la equiparación es aún muy largo.

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