De segunda a luchar por la Champions, una travesía con el 'sello Barça'

De bajar a segunda en 2007 a jugar la final de la Champions en 2019, el Barcelona femenino protagonizó una intensa travesía, cuyo punto de inflexión fue su profesionalización en 2015, marcada por el respeto al 'sello' azulgrana en el estilo de juego.

"Es un reconocimiento no solo al buen trabajo del club profesionalizando la sección sino a todo el fútbol español. Que un equipo español pueda jugar una final de la Champions es un regalo", declaró el miércoles en rueda de prensa Lluis Cortés, técnico azulgrana, que a mitad de temporada sustituyó a Fran Sánchez.

"La final es un proceso, un camino que no acaba el sábado", añadió el preparador, que esta semana renovó hasta 2020.

Desafiar al todopoderoso Lyon en una final de Champions es la guinda para el año de la explosión del fútbol femenino español, capaz de congregar a 60.000 espectadores en el Atlético-Barcelona, récord mundial en un partido de clubes, pero también de atraer grandes patrocinadores, vender por primera vez los derechos televisivos y ocupar cada vez más espacio en los medios.

A la espera del recorrido que pueda tener el equipo nacional en el Mundial de Francia (7 junio - 7 julio).

- 'Entrenábamos a las 10 de la noche' -

Las dos locomotoras de este despegue han sido el Atlético, que logró su tercera liga consecutiva, y el Barcelona, flamante aspirante a desbancar al Lyon, ganador de cinco títulos continentales, incluidos los tres últimos.

¿Cómo ha llegado el Barcelona al penúltimo escalón europeo? El gran arquitecto del equipo fue Xavi Llorens, entrenador del equipo femenino entre 2006 y 2017.

"Tras bajar a segunda en 2007, subimos al año siguiente, pero incluso había rumores de desaparición de la sección. Ninguna jugadora quería venir, teníamos pocos medios, entrenábamos a las 10 de la noche, empecé el proyecto solo con gente de casa", recordaba Llorens a finales de abril.

"Pasamos de compartir un vestuario entre tres equipos y de que solo vinieran a vernos nuestros padres a que nos pidieran autógrafos después de los partidos", recuerda la antigua capitana Marta Unzúe, en las filas del Barcelona entre 2006 y 2018, cedida actualmente al Athletic.

De luchar por no descender en aquellos primeros años, a lograr tres títulos de liga consecutivos, entre 2012 y 2015.

Precisamente en aquel 2015 se profesionaliza la sección femenina, lo que implicó trasladar los entrenamientos a la mañana, en la propia ciudad deportiva azulgrana, y mejoras en el equipo técnico y los servicios de la plantilla.

Un año antes, el Barça se había convertido en el primer equipo español en pisar los cuartos de la Champions femenina. En 2017 fue el pionero en semifinales y en 2019 ha llegado el siguiente paso.

En el aspecto económico el presupuesto se fue incrementando paulatinamente hasta los 3,5 millones actuales, una cifra respaldada por su patrocinador propio, la marca de herramientas Stanley.

- 'Una forma de estar en la vida' -

Con el dinero también aparecieron en el vestuario las estrellas, que mezclan con un grupo de jugadoras rodadas en la casa; como Vicky Losada, Sandra Paños o Melanie Serrano.

Fichajes de relumbrón como el de Mapi León, que llegó del Atlético, la inglesa Tony Duggan y, sobre todo, la holandesa Lieke Martens, mejor jugadora mundial para la FIFA en 2017.

Con los ingredientes necesarios, el Barcelona femenino apuesta por el ideario futbolístico que ha hecho célebre al club azulgrana.

"Queremos ser muy Barcelona y crear nuestro propio estilo, queremos ser fieles a lo que somos por nuestra historia, es una filosofía, una forma de estar en la vida", dejó claro hace dos meses en una entrevista María Teixidor, directiva responsable del fútbol femenino.

"No tenemos techo", añadió Teixidor. El Barcelona masculino suma cinco 'Orejonas'. Budapest podría ser el escenario de la consagración europea del equipo femenino.

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