Ganar, una misión casi imposible para Bolivia

Hace ocho meses llovió triunfo por última vez en Bolivia. Tras recibir una goleada ante Brasil, ahora los andinos deben buscar a cualquier costo el precioso líquido que les impida transformarse en desierto. Pero en el cielo de la Copa América no se avizora una tormenta.

El último triunfo de los verdes fue el 13 de octubre de 2018. Fue 3-0 ante la desconocida selección de Birmania, curiosamente el mismo marcador que les ajustaron los brasileños en la apertura el viernes del campeonato continental en Sao Paulo.

La mala racha puede ser más longeva. Para hallar una victoria oficial boliviana hay que remontarse al 5 de septiembre de 2017. Entonces derrotaron a Chile 1-0 en La Paz, en la antepenúltima fecha del clasificatorio sudamericano al Mundial de Rusia, a donde desde muy temprano perdieron las chances de ir.

Desde entonces la tierra se ha secado y los campos bolivianos cambiaron tres veces de dueño. Mauricio Soria y el venezolano César Farías fracasaron en el intento de calmar la sed. Y Eduardo Villegas se apuntó en enero al reto casi chamánico de hacer llover.

La derrota ante los anfitriones y favoritos amplió la seca. Bajo las órdenes del laureado técnico local, Bolivia ha disputado cinco partidos, con un saldo de cuatro derrotas (Francia, Corea del Sur, Japón y Brasil) y un empate (Nicaragua). En 450 minutos solo ha marcado dos goles y encajado nueve.

"Vamos a hacer todo el esfuerzo como para que haya una mejoría", dijo el DT.

- Imperioso -

Y la mejoría es imperiosa, vital. Aunque resistieron con el arco en cero hasta el regreso al camerino, los tres tantos que finalmente les ajustó Brasil los dejan mal parados en la diferencia de gol para soñar con los cuartos de final de la competición, fase que no disputan desde Chile-2015.

"No todos los rivales serán como Brasil, no todos saben hacer el mismo pressing", confió Villegas.

En el Grupo A se batirán ante Perú el 18 de junio en Rio y contra Venezuela el 22 en Belo Horizonte. "Siempre vamos a querer más y, bueno, vamos a intentar hacerlo, vamos a plantear como para hacer algo más", afirmó el exentrenador de San José de Oruro.

Aunque Villegas ha apelado a la "garra" y el amor propio de sus hombres para salir del sótano de los combinados sudamericanos, la realidad se asemeja a una bofetada.

Durante los primeros 45 minutos del duelo en el estadio Morumbí hicieron gala de un ordenamiento táctico decoroso y de un sacrificio digno, pero no inquietaron el arco de Alisson Becker, el espigado guardameta del Liverpool de Inglaterra.

"El primer tiempo que hicimos fue muy bueno tácticamente", pero debemos "conseguir los espacios de tres cuartos de cancha hacia adelante y concretar las opciones que tengamos", reflexionó Ramiro Vaca, que debutó en el mediocampo.

- Esperanza -

Pese a la mala racha, los bolivianos están esperanzados en que ante Perú y Venezuela, que chocarán este sábado en Porto Alegre, pueden competir mano a mano.

Los incas, dirigidos por el argentino Ricardo Gareca, han bajado su nivel desde que volvieron a una Copa del Mundo, en Rusia, tras 36 años de ausencia. Aunque la Vinotinto de Rafael Dudamel, por su parte, ha mejorado el desempeño que la clavó en el último lugar en la eliminatoria pasada.

"Vamos a seguir luchando, hay que ganarles a los rivales", afirmó el movedizo Alejandro Chumacero. "Empatar ahorita no nos va a servir de nada".

El centrocampista ofensivo del Puebla de México es una de las cartas serias en el lánguido ataque de los altiplánicos junto al goleador Marcelo Martins, quien anotó en el triunfo ante los birmanos y juega como único hombre en punta.

Villegas llamó a sus hombres a que en los siguientes partidos busquen más profundidad y controlen mejor la pelota desde el poblado mediocampo que plantea con cinco volantes. Chumacero agregó que deben "presionar un poquito más arriba".

Esas, esperan, son las tres soluciones para que el agua vuelva a regar los campos bolivianos.

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