Estados Unidos, un gigante del fútbol que sí toma partido

Cuando la delantera Megan Rapinoe dijo que no iría "a la jodida Casa Blanca", Donald Trump le respondió que "primero GANAR antes de HABLAR". Estados Unidos brilla en el campo y toma partido fuera de él, algo infrecuente, aprovechando el foco que le da ser el gran dominador mundial.

En las calles de Lyon, donde cerca de 20.000 estadounidenses aguardan la final del Mundial el domingo ante Holanda, Rapinoe es apoyada por unanimidad.

"Adoro su fútbol, sus goles y su militancia", señala Heather Hartshorn. "Creo que podemos decir que el marcador es Rapinoe 5 - Trump 0. Ha marcado cinco goles (desde el principio del Mundial), Trump no", añade Julia Leighton.

- 'Un deporte no americano' -

Incluso el seleccionador inglés Phil Neville, precisando que él prefiere no comprometerse políticamente, confesó admirar a la jugadora porque "dice lo que piensa sobre muchos temas, el combate por la igualdad, la diversidad y la inclusión".

Rapinoe, cuyo cabello corto y teñido de rosa la ha convertido en una de las caras más reconocibles de la Copa del Mundo, boicoteó en 2016 el himno de su país para protestar contra la violencia policial hacia los negros. Además es una firme militante LGTB.

"El fútbol en general es probablemente más demócrata. Pienso que los demócratas son más abiertos hacia el resto del mundo que los republicanos, que prefieren el béisbol o el fútbol americano, los deportes tradicionales", añade Calvin, en la Place Bellecour de Lyon.

"En Estados Unidos el 'soccer' es más un deporte de ricos, universitario y cosmopolita. Para la derecha dura, es un deporte no americano", analiza Peter Marquis, investigador de la Universidad de Rouen especializado en la historia de Estados Unidos y en el deporte del país.

En su opinión el activismo de Rapinoe o de Alex Morgan, otra de las estrellas del equipo, "ofrece adhesión" porque se basa en el consenso.

"No es algo muy valiente ser anti-Trump actualmente en los Estados Unidos", señala. En el caso de Rapinoe, "su activismo es compatible con el sistema, defiende las minorías, los derechos de la mujer, la igualdad salarial pero no pone en cuestión el sistema capitalista", añade el investigador.

Para Marquis "la verdadera deportista rebelde es la que lo rechaza", señala en relación a los patrocinios que recibe Rapinoe de multinacionales como Nike o Visa.

- Denuncia a su propia federación -

Las futbolistas estadounidenses han sabido aprovechar el foco mediático que les supone ser el gran dominador mundial, con gran consideración social en su país. El 8 de marzo, durante la jornada internacional de los derechos de la mujer, 28 jugadoras denunciaron a su federación por discriminación ante un tribunal de Los Ángeles, reclamando igualdad salarial con el equipo masculino.

Hace unos días la prensa publicó que la Federación Estadounidense de Fútbol (USSF) y las jugadoras han comenzado una mediación sobre el tema.

"Pensamos que batirse por la igualdad entre hombres y mujeres es una de nuestras responsabilidades. Como jugadoras, merecemos estar pagadas de la misma manera por nuestro trabajo, no importa el sexo", señaló Morgan en marzo.

En Europa las jugadoras no suelen llegar tan lejos, con la excepción de la superestrella noruega Ada Hegerberg, primera Balón de Oro, que ha renunciado a su selección porque en su opinión la federación de su país nunca ha tomado en serio al equipo.

¿Permitirá este Mundial de Francia, en el que se han batido récords de audiencia en numerosos países, dar un paso hacia adelante contra el sexismo en el deporte y la lucha contra las desigualdades?

"Las representaciones cambian gracias a figuras de este calibre", señala Marquis. Además de ser referentes en el campo, permiten "derrotar esta idea de que la mujer es inferior porque físicamente es inferior".

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