Jugar en Bérgamo, un "deber" y una "esperanza" para Italia

Finalmente es en Bérgamo, y no en Milán, donde Italia recibe a Países Bajos el miércoles por la Liga de las Naciones: la oportunidad para el fútbol italiano de homenajear a la ciudad golpeada con dureza por la pandemia de coronavirus.

"Volver a Bérgamo es un deber para el fútbol y un símbolo de esperanza para todos los aficionados", había señalado a finales de septiembre el presidente de la Federación Italiana (FIGC), Gabriele Gravina, cuando anunció el cambio de sede del duelo.

El dirigente del fútbol italiano esperaba la presencia de unos miles de aficionados, pero la situación sanitaria no lo permite. El límite máximo en Italia, fijado desde septiembre en 1.000 espectadores en los estadios, fue confirmado este martes.

El miércoles por la noche, las puertas estarán cerradas al público. Pero han sido invitados los alcaldes de los 243 municipios de la provincia de Bérgamo y una delegación que representa a los dos principales hospitales de la ciudad, el Juan XXIII y el Humanitas.

La elección del estadio Atleti Azzurri d'Italia por delante del venerable San Siro milanés es, en primer lugar, pragmática: evitar que se dispute este encuentro a puerta cerrada en el mayor coliseo italiano (75.000 asientos).

Pero, en segundo lugar, aprovechando la reciente renovación del estadio de Bérgamo, también permitirá mostrar la solidaridad del fútbol italiano con esta "ciudad símbolo" de la pandemia, de acuerdo a la FIGC.

Está prevista una ceremonia de homenaje a las víctimas en el cementerio de la ciudad, con la presencia de representantes de las federaciones italiana y holandesa.

La provincia de Bérgamo, la más afectada por el coronavirus junto a la de Brescia, ocupa un lugar aparte en el primer país europeo golpeado por el covid-19. El exceso de la tasa de mortalidad en la ciudad y su provincia ha sido evaluado en cerca de 7.000 muertos.

Nadie ha olvidado las imágenes de los camiones militares llevando féretros, muchos de los cuales tuvieron que ser apilados en las iglesias.

- Bérgamo, "decidida a funcionar" -

La selección italiana encontrará una ciudad "decidida a volver a funcionar", "necesariamente prudente pero siempre trabajadora, unida, animada, fuerte, todas las cualidades que esperamos de la Nazionale", según su alcalde, Giorgio Gori, citado este martes en el Eco di Bergamo.

Los 'Azzurri', que se entrenaron en Gdansk el lunes al día siguiente de su empate 0-0 contra Polonia, llegaron por la noche a Bérgamo, que solo ha recibido a la Nazionale en dos ocasiones: en 1987 contra Malta (5-0) y en 2006 frente a Turquía (1-1).

En el terreno de juego, el único jugador del local Atalanta presente en esta simbólica noche vestirá una camiseta naranja: el lateral Hans Hateboer, una de las puntas de lanza del equipo entrenado por Gian Piero Gasperini. Su compañero de equipo en Bérgamo y en los 'Oranje', Marten de Roon, está sancionado tras una segunda amarilla recibida el domingo ante Bosnia-Herzegovina (0-0).

"Ver de nuevo un partido de nuestra selección en nuestra ciudad, 14 años después, es un homenaje extra a Bérgamo y a todos sus habitantes golpeados tan duramente por un enemigo invisible pero devastador", declaró el presidente del Atalanta, Antonio Percassi.

"También es un gran motivo de orgullo y satisfacción: este objetivo ha sido alcanzado gracias a los que, desde hace un año y mañana, trabajan para dejar lista la casa del Atalanta", expresó en septiembre, cuando la UEFA acababa de dar luz verde para que el estadio, tras las obras, pueda acoger en unas semanas sus primeros partidos de Liga de Campeones, contra el Ajax y luego el Liverpool.

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