Canteranos talentosos y la mano de Ferreira guían a Palmeiras a la final de Libertadores

El talento de sus perlas y la conducción del portugués Abel Ferreira, que desembarcó a mitad de temporada, ilusionan a Palmeiras con su segundo título de Libertadores, aunque para ello deberán sacudirse del repaso futbolístico que les dio River Plate en semifinales.

El Verdao perdió un invicto de once fechas en la Copa y cayó por primera vez en casa ante un equipo argentino. La grama del Allianz Parque atestiguó la noche del martes la inferioridad de sus dueños, que sin embargo supieron resistir las embestidas de un River dolido por la goleda 3-0 del juego de ida de las semis en Argentina.

En el aprendizaje de la caída 2-0 en Sao Paulo ante los millonarios de Marcelo Gallardo puede estar la clave para repetir el título de 1999 en la final que disputarán el 30 de enero en el mítico Maracaná, ante el ganador de la serie entre Santos y Boca Juniors, que chocarán este miércoles en Brasil.

"Quiero disfrutar ahora, valorar la final, fue muy luchada, costó mucho, tuvimos que escalar una montaña muy grande", dijo el luso.

"Gallardo es mejor entrenador que yo y los jugadores de ellos tienen más experiencia que los nuestros. Pero la única forma de ganar experiencia es así: viviendo y pasando por situaciones como las de hoy (martes)", apuntó Ferreira, quien se unió a los paulistas en noviembre en reemplazo de Vanderlei Luxemburgo.

- Apuesta de confianza -

El exseleccionador brasileño apostó por un once de recorrido que le dio frutos en los cinco juegos que dirigió en el torneo americano (cuatro triunfos y un empate), pero que se fue desgastando en el Brasileirao.

Con buen ojo y portador del nuevo aire que implican los cambios, Ferreira supo rodear a sus canteranos con la experiencia del arquero Weverton, del zaguero paraguayo Gustavo Gómez, del mediocampista Gustavo Scarpa y del atacante Luiz Adriano.

Ante lesiones de gravedad como la del capitán Felipe Melo, retocó la columna vertebral con juveniles que demostraron que ya son realidad: el lateral-volante Gabriel Menino, de 20 años y ya convocado por Tite en la 'Seleçao'; los centrocampistas Patrick de Paula (21) y Danilo (19); y el extremo Gabriel Veron (18).

Los tres primeros son titulares indiscutibles, mientras que Veron -ausente el martes por lesión- es un revulsivo habitual.

"Hay que matar un león cada día y en cada juego. Él (Ferreira) siempre nos pide que demos lo máximo, porque después de los 90 (minutos) vamos a ser recompensados", cuenta Danilo, que ascendió al equipo profesional este año.

- Riesgo de fatiga -

Bajo esa fórmula, Palmeiras pelea tres torneos: finalista de la Libertadores y la Copa de Brasil, está a nueve puntos del líder Sao Paulo en el Brasileirao, aunque tiene dos juegos menos.

En un calendario apretado por la pandemia, el éxito puede ser una condena. Antes de la final en Rio, los paulistas tienen programados cinco partidos de la liga local, Santos cuatro y Boca apenas uno.

"La maratón es cruel y lo seguirá siendo... No será sencillo que Palmeiras llegue entero y fuerte a la final", escribió el analista deportivo Paulo Vinicius Coelho en el portal Globo Esporte.

Las bajas de los lesionados Melo y de los atacantes Wesley y Luan Silva pueden empezar a sentirse en el último tramo de la temporada. Entonces Palmeiras tendrá que apelar a los números y a la buena imagen futbolística que había dejado antes de que River lo aterrizara.

Al frente tendrá a un Boca Juniors deseoso de alcanzar a Independiente de Avellaneda como máximo ganador de la Libertadores, con siete trofeos, o a un Santos que quiere marcar historia como el primer tetracampeón brasileño de la Copa.

"Lo importante es enfocarse en nuestro trabajo y prepararnos muy bien, sea quien sea el adversario", señaló el zaguero Luan.