Defensa y Justicia: el humilde 'Halcón' que sobrevuela Sudamérica

El argentino Defensa y Justicia jugará el sábado la primera final internacional de su historia cuando enfrente a Lanús por la Copa Sudamericana-2020, una presa que el 'Halcón' busca atrapar entre sus garras.

Enclavado en la humilde localidad de Florencio Varela, el equipo que conduce Hernán Crespo en sus primeros pasos como entrenador ha sido la revelación de la Sudamericana y quiere terminar de la mejor manera su cuento de hadas el sábado en la final, que se disputará en el estadio Mario Kempes, en Córdoba.

Cuenta para eso con la explosividad del goleador del certamen, el implacable Braian Romero, autor de una tripleta y una asistencia en la goleada 4-2 ante el Coquimbo Unido chileno que le dio a Defensa la clasificación a la final.

"Estoy feliz de lo obtenido, de las formas que obtuvimos los pasajes, feliz por el lugar histórico que vamos a ocupar", declaró Hernán Crespo, el exdelantero de la selección argentina que ya estuvo al frente de Banfield.

- Campaña inolvidable -

Con paciencia y la llegada de varios refuerzos, Crespo le dio vitalidad al juego de Defensa que creció con una combinación de tenacidad en el ataque y soltura, para una campaña inolvidable.

Superó en el camino a la final al paraguayo Sportivo Luqueño, a los brasileños Vasco da Gama y Bahía y al Coquimbo, serie ésta última que tuvo un capítulo polémico por un inesperado cambio de sede a Asunción en el partido de ida tras detectarse tres casos de covid-19 en el equipo argentino.

El 'Halcón' llegó a la primera división recién en 2014 y tiene a la Copa Sudamericana como gran objetivo después de fracasar en su intento de avanzar a octavos de final de la Copa Libertadores-2020 tras caer por un doloroso 2-1 frente al Santos en el último minuto.

Pero aún si pierde el sábado ante Lanús, Defensa ya tiene asegurada su plaza en la próxima Copa Libertadores en la segunda fase, y puede ingresar directamente en la fase de grupos del certamen continental si se corona campeón de la Copa Sudamericana.

"Yo soy la cara visible, pero sin los jugadores no llegamos a ningún lado. Estamos todos juntos escribiendo una página importante de la institución, pero hay páginas por completar. Esto continúa", dijo un cauto Crespo sobre el desafío final ante el 'Granate'.

Florencio Varela, en la periferia sur de Buenos Aires, está que arde. Privados de alentar a su equipo en la cancha debido a las restricciones por la pandemia, los hinchas muestran su apoyo con carteles y pintadas en el bastión del 'Halcón'.

En las calles de tierra que rodean a la cancha, la humilde barriada de casas bajas está vestida con los colores blanco y verde de Defensa y la profética leyenda de "campeón".

"Sería lindo darle una alegría a la gente de los alrededores del club, que algunos todavía no tienen ni asfalto en la calle", se ilusiona Romero.

El atacante de 29 años llegó a Defensa a mediados del año pasado desde Independiente en calidad de préstamo y a poco de arribar se convirtió en piedra fundamental del equipo.

"El club me brindó la continuidad que no tuve en Independiente. La confianza del DT y de la dirigencia fue clave para que yo crezca", afirmó Romero, cuya destreza y eficacia lo pusieron en la cima de la tabla de goleadores de la Sudamericana y en el radar de varios clubes.

No fue el único que llegó como refuerzo. También se sumó Walter Bou, cedido a préstamo por Boca y que resultó un socio perfecto para el goleador Romero.

Sin sobrarle nada, con un derrotero trabajoso en el que sacó pecho a sus limitaciones, el equipo de Crespo acaricia la hazaña tras demostrar que puede dar la batalla ante rivales de mayor envergadura.