Pochettino en el Espanyol, un entrenador alérgico al Barcelona

"¡Pochettino, uno de los nuestros!": Mauricio Pochettino, "heroica" leyenda del Espanyol y entrenador ahora del París Saint-Germain, vuelve a Barcelona el martes para enfrentarse al Barça en la ida de octavos de la Liga de Campeones.

"No seré nunca entrenador del Barça o del Arsenal porque estoy muy ligado al Espanyol y al Tottenham", había dicho el icono 'perico' en 2018 cuando entrenaba al Tottenham, al ser preguntado por un eventual interés del FC Barcelona.

"Prefiero trabajar en mi granja de Argentina que ir a entrenar a ciertos clubes", había llegado a decir 'Poche' ese día. Un dardo apenas velado al Barça.

Aunque matizó dos años más tarde esas declaraciones, el técnico argentino llegará a Barcelona el martes en su papel de 'antibarcelonista' declarado y, sobre todo, de leyenda del Espanyol, un equipo que está ahora en la segunda división.

"Para mí, Pochettino tiene la misma importancia para el Espanyol que pueda tener Guardiola o Cruyff en el Barça", aseguró el expresidente del club blanquiazul Joan Collet (2012-2016), donde el argentino dejó una marca indeleble en dos periodos como jugador (1994-2000, 2004-2006) y otro como entrenador (2009-2012).

Hasta el punto que la puerta 6 del RCDE Stadium, el dorsal que lució en sus dos etapas como blanquiazul, está dedicada a él, el extranjero con más partidos disputados con el club (301).

Un estadio que, sin su llegada al banquillo en enero de 2009, probablemente se habría inaugurado en segunda división.

- 'Estábamos hundidos' -

"Estábamos hundidos", recuerda Collet, entonces influyente directivo de este club y principal defensor de su contratación. Pochettino había colgado las botas tres años antes y finalizaba su formación como entrenador como adjunto en el equipo femenino.

"A nivel de entrenador no era nadie", concede Collet, "pero tenía una intuición con él".

"Lo veía cada 15 días en el campo, viendo los partidos del Espanyol, hablando con los lesionados, los no convocados. Muchos habían sido compañeros suyos, tenía mucha ascendencia".

A falta de diez jornadas, el equipo seguía colista, a ocho puntos de la salvación, pero se produjo el milagro: consiguieron 25 de los 30 puntos posibles, asegurando la permanencia en el penúltimo encuentro frente al Almería.

"Como entrenador la alegría más grande que he tenido fue en Almería cuando nos salvamos, en mi primera temporada", dijo Pochettino justo después de clasificar al Tottenham para la semifinal de la Champions 2019, cuya final perdería ante el Liverpool.

Sus jugadores de entonces lo describen como un entrenador carismático. "El secreto fue saber levantar el ánimo (...) Como buen argentino, sabe motivar, sabe tocar la fibra", recuerda su excompañero Javi Chica.

Tras esa "salvación heroica", en palabras de Collet, el Espanyol estrenó con pompa su nuevo estadio ese verano en un amistoso con el Liverpool.

La alegría duró poco: seis días después, murió súbitamente el central Dani Jarque, a quien Pochettino había nombrado capitán.

"Fueron años muy difíciles", recuerda Javier de Haro, periodista de radio, que lleva 25 años como comentarista de los partidos del Espanyol y es amigo del argentino.

"Estábamos en plena crisis económica, murió Dani Jarque, el nuevo estadio nos privaba de poder fichar, los mejores jugadores se iban...".

Aun así, el equipo no vivió apuros y ofreció buen juego.

- "Nuestro Ferguson" -

"Había tomado mucho de Marcelo Bielsa", su entrenador en Newell's, Espanyol y Argentina, observa Chica.

También profesionalizó el club, especialmente su centro de entrenamiento, donde trabajaba de sol a sol, recuerda Collet.

En ocasiones era "excesivo", dice Hurtado. "No era sólo controlar la cuestión futbolística, también todo lo ajeno, la gestión y las relaciones personales, las jerarquías..."

Al comienzo de su quinto curso, en noviembre de 2012, el idilio terminó y Joan Collet, que llevaba una semana de presidente, rescindió su contrato con mutuo acuerdo.

"Yo me imaginaba a Pochettino muchos años en el Espanyol. Me pensaba que sería nuestro Alex Ferguson", apuntaba resignado.

Aun así, la figura del "Sherif de Murphy" sigue íntimamente vinculada al Espanyol, descendido a segunda división el año pasado. Este amante del buen vino mantiene su casa en Barcelona, cercana al antiguo estadio de Sarrià, donde debutó en 1994 con 22 años, y visita a veces el nuevo campo blanquiazul.

Para los sufridos aficionados del Espanyol como Dani Cañete (39 años), la historia de amor continúa: "Para un 'perico', siempre es agradable ver cómo el Barça pierde. Si además es contra Pochettino, hace todavía más ilusión".