Los rebeldes de la Superliga chocan contra un muro unánime

La Superliga contra un muro: el anuncio de un proyecto de secesión dentro del propio fútbol europeo ha empujado a aficionados, jugadores, entrenadores y organismos a formar un bloque conjunto frente a los clubes disidentes, cuya unidad se vino abajo este martes con las sucesivas retiradas de varios equipos ingleses.

- Aficionados -

Nunca antes un proyecto de torneo había levantado un rechazo tan generalizado en toda Europa, lo que llevó a los seguidores de diferentes clubes ingleses a dejar de lado sus rivalidades y a manifestarse juntos el martes.

Esta movilización popular reforzó a los dirigentes políticos en su oposición a esta escisión, hasta el punto que el gobierno británico, de signo conservador, poco sospechoso de intervencionista, no descartó "ninguna medida", incluso "legislativa", para frustrarla.

Y uno detrás de otro, Manchester City, Liverpool, Arsenal, Tottenham y Manchester United han terminado por tirar la toalla el martes por la noche.

- Entrenadores y jugadores -

Mientras que los exfutbolistas se oponían abiertamente a este "crimen contra el fútbol", la situación era más delicada para los entrenadores y jugadores de los clubes concernidos, rehenes de sus directivos.

Sin embargo, el portugués Bruno Fernandes, estrella del Manchester United, compartió en su perfil de Instagram un mensaje de cariño a la Liga de Campeones, añadiendo el comentario "los sueños no se pueden comprar".

Prudentemente, el entrenador del Liverpool, Jürgen Klopp, confesó que no había sido "consultado" y se decía partidario del "aspecto competitivo en el fútbol", frente a una liga privada compuesta por miembros de oficio.

El martes por la noche, mientras crecían los rumores de una deserción, sus jugadores publicaron en Twitter un comunicado conjunto que cerraron con el himno de Anfield, "You'll Never Walk Alone" ("Nunca caminarás solo"): "A nosotros no nos gusta, no queremos que ocurra. Es nuestra postura colectiva. Nuestro compromiso por este club y sus seguidores es absoluto e incondicional".

"El fútbol es de sus aficionados. Hoy más que nunca", tuiteó Gerard Piqué, defensa del FC Barcelona.

Pep Guardiola, entrenador del Manchester City, se mostró tajante: "El deporte no es deporte cuando no existe la relación entre esfuerzo y recompensa", declaró, antes de que su club se convirtiera en el primero en retirarse del proyecto.

- Ceferin e Infantino -

Conmocionado por la traición cuando se disponía a hacer oficial la reforma de la 'Champions' de 2024, el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, se mostró el lunes al principio muy duro: arremetió contra la "codicia", "el egoísmo" y el escupitajo "en la cara a los amantes del fútbol", cargando contra las "serpientes" que "escupen a la cara de los amantes del fútbol".

Pero el martes dejó de lado las burlas y amenazas para tender la mano a los rebeldes, dirigiéndose sobre todo a los seis clubes ingleses: "Todavía están a tiempo para cambiar de opinión (...) Ustedes han cometido un enorme error", pero "todo el mundo comete errores".

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, sospechoso habitual de fomentar la Superliga bajo mano, hizo una mezcla de amenazas y llamamientos a la conciliación: los disidentes deberán "asumir las consecuencias", dijo el martes, pero "como la UEFA, la FIFA es una organización democrática: todo el mundo puede lanzar propuestas, siempre que respete las instituciones".

- Los rebeldes -

Independientemente del resultado final del proyecto, el riesgo para la imagen de los doce promotores de la Superliga es considerable: ninguno de ellos puede ignorar hasta qué punto la idea de un torneo privado y casi cerrado, agitada regularmente desde hace 20 años para presionar a la UEFA, es impopular.

Pero ¿cómo podrían hacerlo peor que a través de un frío comunicado el domingo a las 22h00 GMT, la víspera de una reforma de la Liga de Campeones que la mayoría de ellos, empezando por el patrón de la Juventus, Andrea Agnelli, habían fingido aprobar?

¿Cómo pueden esperar darle la vuelta a la opinión pública cuando su único otro mensaje, en 24 horas, fue una carta a la FIFA y a la UEFA pidiendo diálogo, mientras anunciaban que ya habían recurrido a los tribunales?

Puede que fuera demasiado tarde cuando el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, líder de los rebeldes, intentara convencer a la opinión pública de que se trataba de "salvar al fútbol", hundido por el covid-19 y el desinterés de los más jóvenes.

Queda por ver cómo se desarrollará el conflicto y lo que le aguarda tanto a los amotinados como a las competiciones europeas de clubes.