"Carácter" y "técnica", la inspiración de los jugadores sudamericanos en el fútbol francés

"En 1971, 1972 y 1978, Francia fue a hacer giras en Argentina y Brasil, buscando inspiración en el fútbol latinoamericano". El historiador galo Paul Dietschy rescata un dato interesante en el devenir de la selección tricolor.

Esa búsqueda de aprendizaje al otro lado del charco, continuó con la llegada en los años setenta y ochenta de un mayor número de jugadores sudamericanos, que sentarían cátedra en el fútbol del actual campeón del mundo.

Argentinos como Osvaldo Piazza, Carlos Bianchi, Alberto Tarantini, Jorge Burruchaga o Beto Márcico, brasileños como Jairzinho y Paulo Cesar o uruguayos como Enzo Francescoli dieron su salto a Europa en el campeonato de liga francés.

Piazza, ídolo del mítico Saint Etienne de los setenta, piensa que los jugadores argentinos exportaron su "carácter" al fútbol galo.

Francescoli, que pasó en los ochenta por el Racing de París y el Marsella, considera que a Francia, los sudamericanos llevaron su "técnica".

Casualidad o consecuencia, poco después, la selección francesa, semifinalista en los Mundiales de 1982 y 1986, maravillaba con un centro del campo y jugadores con una técnica exquisita, como Michel Platini, Alain Giresse y Jean Tigana.

Pero la atracción por el fútbol sudamericano había comenzado mucho antes.

Tres jugadores argentinos habían marcado al mítico club parisino del Red Star: el goleador Guillermo Stábile (1936-39), el primer jugador en marcar un hat-trick en la Copa del Mundo (1930); Helenio Herrera (1940-42), áspero defensor que popularizó como entrenador la técnica del "catenaccio"; y José Farías (1967-70), considerado el primer jugador en realizar un regate de "ruleta" como el que popularizó Zinedine Zidane.

A pesar de contar en sus inicios con grandes figuras brasileñas como el portero-goleador "El Jaguar" Vasconcelos (en el Marsella entre 1936-39) que marcó un gol de penal antes de parar dos en el mismo encuentro, fueron pocos los futbolistas de este país que despuntaron en liga francesa antes de los 80.

Sin embargo, en los últimos años, figuras como Fred, Juninho, Thiago Silva o Neymar hicieron bascular la balanza y los brasileños forman el contingente más amplio de extranjeros en la Ligue 1, con 33 jugadores en la 2017-2018 (por 11 argentinos) y 26 en 2019-2020, contra 6 argentinos.

- Acento argentino en Francia -

En los años 70, el fútbol francés se puso a hablar con acento argentino: Carlos Bianchi, Osvaldo Piazza, Delio Onnis, Ángel Marcos, Hugo Bargas.

"En Francia, el argentino era considerado o bien como un futbolista de juego viril como Piazza, o bien técnico y goleador como Delio Onnis", señala Paul Dietschy, que ha escrito varios libros de historia del fútbol francés, entre ellos "80 ans de la Ligue 1" sobre el campeonato galo.

Sin embargo, Dietschy afirma que el estereotipo que pesaba sobre los brasileños era el de ser "excéntricos".

El defensa Piazza (261 partidos, 20 goles), con su potente zancada y su melena de Tarzán, se convirtió en el ídolo del Saint-Étienne campeón de los 70.

"Había grandes jugadores franceses", explica Piazza, que fue tres veces campeón de liga y finalista de la Copa de Europa de 1976 con los "verts" (verdes), "pero quizá fallaba el carácter, el nunca darse por vencido que representaban Hugo Bargas y Enzo Trossero", dos defensores argentinos del Nantes entre 1970 y 1980.

En el lote de jugadores creativos, el uruguayo Enzo Francescoli, estrella de River Plate, y el argentino Alberto Márcico, rechazaron ofertas de otras ligas europeas y dieron el salto al Viejo Continente en la Ligue 1 francesa.

A pesar de tener ofertas por el Sevilla y el Torino, "Beto" Márcico quiso ir a Francia porque le había maravillado el juego de su selección en los mundiales del 78 y el 82: "España era la grinta, Italia el catenaccio, pero Francia era jugar al pie, velocidad y técnica".

Márcico jugó 227 partidos con el Toulouse (1985-1992), incluida una eliminatoria de la Copa de la UEFA en 1986 en la que derrotaron al Nápoles de Diego Armando Maradona.

- Puente entre dos mundos -

A principios de los 70 el fútbol francés se encontraba en una profunda crisis. En Europa, los clubes vivían en el ostracismo desde la final del Stade de Reims en la Copa de Europa de 1959.

"Los equipos se centraron en la formación de futbolistas de cantera. Supieron crear un sistema de referencia", explica Dietschy.

La selección, por su parte, fue incapaz de clasificarse para dos Copas del Mundo consecutivas, las de 1970 y 1974, y entre 1960 y 1984 no participó en ninguna Eurocopa.

Y llegaron esas giras por Sudamérica en los setenta. "Entonces se viajaba menos, por lo que las giras eran una buena ventaja formativa", añade Dietschy.

Según Márcico, la forma de jugar en Argentina se complementaba con la francesa: "Aunque la nuestra era más pausada", explica.

Los resultados de 20 años de trabajo de cantera e influencia sudamericana se vieron a partir de 1991, el Marsella fue finalista de la "Champions" por primera vez desde el Saint-Étienne de Piazza, y dos años después, en 1993, lograría el primer (y único) título de un equipo francés en esta competición.