Declara otro de los investigados en la causa por la muerte de Maradona

La fiscalía argentina que investiga la muerte del astro Diego Maradona indagará este lunes a la médica que coordinaba la internación domiciliaria del exfutbolista, uno de los siete sospechosos investigados por homicidio.

Se trata de la médica Nancy Forlini, que comparecerá desde el mediodía ante la Fiscalía de San Isidro, 25 km al norte de Buenos Aires, donde ya declararon la semana pasada tres de los investigados.

Todos son sospechosos de "homicidio simple con dolo eventual", un delito castigado con una pena de entre 8 y 25 años de prisión.

Ese cargo se aplica a una persona que no modifica su accionar pese a saber que puede tener un desenlace fatal.

La indagatoria se llevará adelante pese a ser un día feriado en Argentina, según fuentes de la fiscalía.

Forlini, de 52 años, era la médica designada por la empresa de salud Swiss Medical para coordinar la internación de Maradona en una casa del barrio privado San Andrés, al norte de Buenos Aires.

Maradona se recuperaba allí de una cirugía de cabeza por un hematoma y otras dolencias, cuando murió el 25 de noviembre de 2020 por una crisis cardiorrespiratoria.

La leyenda del fútbol mundial, que tenía 60 años, falleció solo en su cama y tras horas de agonía, según un informe pericial que concluyó que Maradona fue "abandonado a su suerte" y que su médico de cabecera, Leopoldo Luque, aplicó un tratamiento "inadecuado, deficiente y temerario".

La fiscalía ya indagó a los enfermeros Ricardo Almirón y Dahiana Madrid y al coordinador de ambos Mariano Perroni, todos subalternos de Forlini.

Los tres declararon que tenían indicaciones de no molestar ni despertar al paciente y apuntaron a "la responsabilidad de los médicos tratantes", en alusión a Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz, que deben declarar también ante la fiscalía en audiencias previstas hasta el 28 de junio.

Los indagados explicaron que la casa alquilada para la recuperación del capitán del equipo campeón mundial en México-1986 no contaba con el equipamiento ni las comodidades adecuadas para atender al paciente.

Además de la convalecencia por la operación, Maradona sufría de otras dolencias y atravesaba en sus últimos días una abstinencia al alcohol.

También aseguraron que ninguno había sido notificado de que Maradona padecía cardiopatías.

Tras las declaraciones, la fiscalía pasará la causa al juez con la recomendación de procesar o sobreseer a los siete sospechosos.

Finalmente, después de un proceso que puede llevar meses y hasta años, el caso puede llegar a juicio oral.