Dani Olmo, la cara y la cruz del fútbol ante Italia

Un penal fallado tras una actuación formidable. El atacante español Dani Olmo se convirtió en la pesadilla de la defensa de Italia, en la semifinal de la Eurocopa este martes en Londres, dando la asistencia en el gol de la Roja, pero erró su lanzamiento en la tanda.

El catalán era uno de los desconocidos para el gran público dentro de la lista que ofreció el seleccionador Luis Enrique Martínez para intentar atrapar de nuevo el cetro europeo.

El motivo es muy sencillo. A los 16 años hizo las maletas en La Masía del FC Barcelona para poner dirección a Zagreb y enrolarse en las filas del Dinamo. Una decisión insólita que pronto se demostró acertada para el futbolista, hasta el punto de que la Federación Croata de Fútbol intentó su nacionalización.

Pero "siempre quise jugar para España", declaraba el atacante de 23 años en la previa de los octavos de final contra los subcampeones del mundo, un enfrentamiento muy especial para él.

Dani Olmo ha sido una pieza muy valorada por su entrenador en la Roja aunque perdiera la titularidad en el tercer partido de la fase de grupos contra Eslovaquia. No en vano, fue el preparador asturiano el que le puso por primera vez la camiseta roja en 2019.

Este martes, en su regreso a los once de inicio frente a Italia, Luis Enrique le reclutó como falso 9 y fue un suplicio para Giorgio Chiellini y Leonardo Bonucci durante el primer tiempo.

- El generador de espacios -

"Hoy ha estado descomunal, es muy inteligente, con mucha calidad, intentamos quitarles la referencia a Chiellini y Bonucci", lo elogió al final del partido el técnico. "Es muy completo, muy importante para nosotros".

Luis Enrique sorprendió al prescindir de Álvaro Morata como referencia arriba y dando entrada a tres atacantes móviles: Mikel Oyarzabal, Ferran Torres y Olmo.

El delantero del RB Leipzig tuvo el papel más asociativo de todos. Se acercaba a los centrocampistas españoles para recibir, arrastrando con ello a los defensas de azul y generando grietas en su muro.

Su habilidad para controlar envíos en largo también generaba ventajas para los suyos. Esos espacios los aprovechó España para gozar de buenas ocasiones, que solo la falta de puntería evitó que se convirtieran en gol.

Delgado y no muy alto (1,79 m, 72 kg), Olmo también intentaba pasar desapercibido para los viejos lobos italianos con la esperanza de ser quien recibiera el balón y cantar gol con la elástica nacional, una suerte que no le ha sonreído en el campeonato, donde sumaba 15 disparos en 259 minutos antes de la semifinal.

Este martes siguió con la pólvora mojada. En el minuto 25 se plantó en el área pequeña y disparó dos veces, primero contra Chiellini y luego obligando a Gianluigi Donnarumma a hacer una buena estirada. Su falta de puntería continuó con un disparo alto desde la frontal (32).

- Tiró abajo el muro -

Como a sus compañeros, a Olmo le afectó la diana de Italia cuando mejor estaba la selección española. Parecía que se le había terminado la batería, a los centrales ya no les costaba anularlo.

La entrada de Morata tras el 1-0 azzurro podría haber desplazado a Olmo a una banda, como había sido el caso a lo largo del campeonato. Sin embargo, actuó más bien como un mediapunta.

España se recuperó del gol encajado y tomó aire con los cambios. Y cuando se llegó a la recta final del encuentro, Olmo derribaba el muro azul trazando una magnífica pared con el delantero de la Juventus para igualar la contienda (minuto 80) y llevar el duelo a la prórroga.

En los penales lanzó fuera. Con su edad y calidad, no será su última ocasión de brillar.