Gerard López y el objetivo de repetir en Burdeos su éxito con el Lille

Arquitecto del título liguero del Lille sin aparecer en la foto final, el apasionado y polémico Gerard López pretende revivir, con un cambio de presupuesto, al Girondins de Burdeos, otro gigante dormido del fútbol francés cuyas riendas ha tomado este verano (boreal).

Aunque el empresario hispano-luxemburgués haya dicho que "el Burdeos no es una adquisición, es una operación de rescate", es difícil no establecer un paralelismo con su llegada a la Ligue 1 a bordo del LOSC hace cuatro años y medio.

En aquel momento, López rescató al club norteño unos días antes del final del mercado invernal.

Pasó rápidamente por la DNCG (Dirección Nacional de Control de Gestión, órgano que vela por el cumplimiento de la normativa financiera en el fútbol francés) para presentar su presupuesto y tranquilizar sobre su potencial financiero, nombrar a gente cercana (Marc Ingla a la espera de Luis Campos) en puestos estratégicos y fichar en menos de 24 horas a seis jugadores para insuflar una nueva dinámica a un grupo que se encontraba en el 15º puesto.

Sin embargo, la puesta en marcha no fue fácil.

El verano siguiente llegó el argentino Marcelo Bielsa, despedido luego de 13 fechas. Los 70 millones de euros gastados en traspasos llamaron la atención del agente financiero de la liga francesa -quien prohibirá al club fichar nuevos jugadores en el siguiente mercado- y el equipo terminó 17ª, a un punto del repechaje.

- Petkovic como antes Bielsa -

Pero en esa primera temporada el Lille sembró para recoger más adelante los frutos de su asumida política de fichar barato y vender caro. Bajo la dirección de Christophe Galtier, terminó 2º y 4º antes del título de campeón logrado en mayo. Aunque sin López en el timón.

Seis meses antes, el expresidente de la escudería Lotus de Fórmula 1 fue expulsado por el fondo prestamista Elliott Management, a quien había pedido 225 millones de euros (266 millones de dólares) sin poder devolver la mitad.

Denigrado mediáticamente por la nueva dirección del Lille, López presume de que revalorizó la plantilla en 330 millones de euros (390 millones de dólares) y que recibió la felicitación de sus exjugadores.

Este final feliz en términos deportivos es algo que la afición del Girondins, a la que López se ha ganado en pocas semanas evitando la administración judicial y sacando del armario el anterior escudo, sueña con vivir.

Y es que los hinchas llevan años hirviendo de impaciencia (última Ligue 1 en 2009, Copa de Francia en 2013) y han mostrado su enfado durante las tres últimas temporadas contra los propietarios estadounidenses de su club, encarnados en el día a día por el expresidente Frédéric Longuépée, que se fue de Le Haillan sin decir nada pero con un gran cheque.

El objetivo trienal fijado por López es finalizar en la primera mitad de la clasificación el primer año y llegar a Europa el último, a ser posible llenando el estadio Matmut Atlantique.

Para ello, ha vuelto a apostar fuerte, como cuando llevó a Bielsa al Lille. En esta ocasión ha elegido como entrenador a Vladimir Petkovic, que hasta ahora ejercía de seleccionador de Suiza.