La Ligue 1 abre una temporada incierta, con el París SG como favorito ineludible

El fútbol francés no tiene ninguna certeza... excepto el París Saint-Germain. La temporada 2021-2022 de la Ligue 1, que comienza el viernes, se prevé tan incierta como la anterior, en medio de la polémica por los derechos televisivos y las restricciones sanitarias. Pero en el terreno de juego, un PSG con ganas de revancha no quiere sorpresas.

Una buena noticia antes del inicio de la liga francesa, que busca sucesor al Lille, sorprendente campeón el curso pasado: salvo cambio de última hora, el duelo inaugural entre Mónaco y Nantes (19h00 GMT) se jugará con público y cámaras de televisión.

Estas últimas se hacen de rogar desde hace unos meses para el fútbol galo, en un mal momento y ante un oscuro horizonte.

Estadios sin hinchas desde hace mucho tiempo, retirada del difusor Mediapro, préstamos al Estado, ventas de jugadores por los suelos... Los equipos de élite han sufrido la crisis provocada por el covid-19, hasta el punto de que algunos amenazan con declararse en quiebra si continúan las dificultades.

"Sin una contribución masiva de los accionistas existentes, es poco probable que la mayoría de los clubes puedan sobrevivir a la temporada 2021-2022", advirtió Jean-Marc Mickeler, presidente del agente financiero del fútbol francés (DNCG), durante una audiencia en la Asamblea Nacional.

Hoy, el destino de los derechos televisivos, primera fuente de ingresos de los clubes, sigue preocupando a los dirigentes, en conflicto con Canal+ y su aliado beIN Sports, quienes recurren a la justicia para no saldar los 332 millones de euros anuales (394 millones de dólares) con la Liga de Fútbol Profesional francesa (LFP) por difundir dos partidos por fin de semana.

- Vuelta del público -

Canal+ se considera perjudicado desde la atribución en junio del resto de partidos (8 por jornada) a Amazon a cambio de únicamente 250 millones de euros (296 millones de dólares) por año.

El riesgo de un nuevo impago, tras el de Mediapro el año pasado, planea como una nube negra en esta vuelta a la actividad que, en las gradas, será una fiesta.

Después de varios meses a puerta cerrada, los estadios pueden reabrir, con la obligación de los espectadores de presentar el certificado sanitario.

La vuelta del público "sienta bien a todos", disfruta el entrenador del Rennes, Bruno Genesio. "Nos ayuda a ir más allá".

Este año el espectáculo parece estar tanto en el terreno de juego como en los banquillos.

Trece de los veinte entrenadores no ocupaban su puesto actual hace un año, lo que provoca interés en ver el nivel de varios equipos grandes. El Lyon (Peter Bosz) y el Marsella (Jorge Sampaoli), por ejemplo, comienzan un nuevo ciclo.

En Burdeos, adquirido este verano por el empresario Gerard López, también se prestará mucha atención a los primeros pasos de Vladimir Petkovic, exseleccionador de una Suiza que eliminó a Francia en la última Eurocopa.

"Siempre me han gustado los retos", avisa el técnico.

La ola de cambios también ha impactado en el campeón Lille, quien contrató a Jocelyn Gourvennec para suceder a Christophe Galtier, que se marchó al Niza.

- PSG gran favorito -

En el césped no hay dudas de quién parte como gran favorito: el PSG, con ganas de resarcirse de su discreta campaña en la que perdió la Ligue 1 por un punto, en la última fecha.

El club capitalino ha reforzado su ejército de estrellas con las llegadas de Sergio Ramos, Gianluigi Donnarumma, Georginio Wijnaldum y Achraf Hakimi.

Con Neymar y Kylian Mbappé -si se queda-, en París lo tienen todo a favor para llevarse su 10º entorchado nacional, que les da derecho a añadir una estrella tricolor encima de su escudo, como el Saint-Etienne.

Pero es la Liga de Campeones lo que hace soñar a los parisinos, todavía en rodaje. El Trofeo de Campeones (Supercopa de Francia) perdido el domingo contra el Lille (1-0) les recordó todo lo que queda por andar.

El Mónaco, que apuesta por la continuidad de Niko Kovac al frente del vestuario, promete estar al acecho de cualquier paso en falso del PSG.